¿LOCO O CUERDO?

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27 de Enero de 2012.

“Cuando los familiares de Jesús supieron lo que hacía, fueron para llevárselo, porque decían que se había vuelto loco.” San Marcos 3:21 (SBU Lenguaje actual).

Las otras versiones dicen “Está fuera de sí”, o, “Fuera de sus cabales”, pero esta versión de Lenguaje actual es más, gráfica: creían que se había vuelto loco. O, podemos refutar, ¿será que Él, Jesús, era el único cuerdo?, ellos, los que tenían esa idea, pues eran los locos. ¿Qué estamos diciendo? Recuerdo haber leído, la siguiente frase que es muy reveladora. *Una persona con una idea nueva, es un loco hasta que no la pueda demostrar.*Pensemos en Bell, el que descubrió el teléfono; cuando estaba haciendo sus experimentos, cuenta la historia que la gente pensó que estaba loco. Si esa gente estuviera ahora, viendo los celulares, llegaría a una conclusión, ¡él era el único cuerdo!

¿Verdad que así es? Ayer hablamos de lo viejo y lo nuevo, y claro que la forma de ser, la forma de creer, aunado a lo que se ve y que existe, no permite ver racionalmente lo nuevo: aquello que no era parte del escenario. Jesucristo acercó el Reino de su Padre, y al hacerlo, presentó un nuevo estilo de vida: principios y enseñanzas que presuponían una forma de ser muy diferente a la forma tradicional. Pero suceden dos cosas. El Reino de Dios es un reino de poder, en dónde suceden cosas sobre naturales. Y la otra, los agentes del mal, enviados por Satanás, el enemigo de Dios, se resienten, se evidencian, se hacen presentes, y entonces, Jesucristo, el Nombre que es sobre todo nombre, ¡los manda de paseo! Ahora, ya tenemos el escenario. Nuevas enseñanzas, nuevos principios, gente sanando, gente poseída por demonios, liberada. Y antes, todo eso no pasaba, ¡se ha roto la rutina!, es una nueva idea, ¿o muchas? Y la gente, sus familiares, los suyos, al escuchar y ver lo que pasaba y hacía, pues al igual que con Bell, pues creen que está loco.

Y pensemos en algo interesante. Lo que hizo Bell, no se puede comparar con lo que hizo Jesús, hay un mundo de diferencia. ¿Resultados?, bueno ahora tenemos teléfonos, y ahora, tenemos la oportunidad de tener vida eterna. Pero, hay otra cosa más interesante. El mundo declara a Bell, como un genio, un héroe, alguien que por salir de la rutina, pues, produjo un mejor nivel de vida. Creo que a nadie se le ocurre pensar que aquel inventor del teléfono, era un loco. Es más, ¿quién no quisiera ser como él? ¡Ah!, pero de los seguidores de Jesús, se sigue pensando que estamos locos: fuera de la realidad, contra todo proceso racional. ¿Cierto?

¿Entonces quién era el cuerdo?, Bell, o los que lo acusaban de loco. Y, ¿quién era el cuerdo?, Jesús o los que lo acusaron de loco. El Reino de Dios es un reino en dónde, insistimos, todo es posible, aún lo imposible, aquello que ni por asomo se puede creer que existe. Pero, ese el meollo del asunto, creer, y para eso, pues hay que olvidarse de los moldes viejos, de la manera de ser vieja, de esos parámetros y condicionantes que no dejan creer en un estilo de vida muy diferente al normal, y ese, es el estilo, del que creyeron que estaba loco.

Ahora, al decir ‘un estilo de vida muy diferente al normal’, pensamos, ¿o será este estilo de vida el normal, y el otro no? El enemigo de Dios ha montado un escenario que no es el que Dios quiere para el humano, y este escenario, es el que todos creemos normal. Hoy invitamos a todos los lectores a adoptar un estilo de vida, que es el de Dios, que es para sus hijos, que es para ti, y para mí. ¿Sabes?, cosas que ojos no vio ni oído oyó, eso, es lo que dice la Palabra.

Entonces, ¿Quién es el loco, o, quien es el cuerdo? ¡Vieras lo que está preparado para el que cree!

Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, más loco que nunca.

LO VIEJO Y LO NUEVO

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26 de Enero de 2012.

“Si un vestido viejo se rompe, nadie le pone un remiendo de tela nueva. Porque al lavarse el vestido, la tela nueva se encoge y el hueco se hace más grande.” San Marcos 2:21 (SBU Lenguaje actual).

Bueno, hoy la Palabra nos hace enfrentar dos conceptos antagónicos que subsisten de la mano, pero, que requiere de estrategia para que se tenga éxito en esta relación. Y es el Maestro el que lo dice, y en el siguiente versículo habla de lo mismo, pero aplicado al vino y al odre y la práctica de guardar el vino, que, pues no es común en todos los países y todos los tiempos. Por eso pensemos en la ropa, y dejemos que este enfrentamiento nos lleve a meternos, pues, con lo viejo y lo nuevo.

Decimos que subsisten porque, ¿acaso las cosas nuevas no aparecen para sustituir las cosas viejas? ¡Hasta a los humanos nos pasa! Nacen los niños en un mundo en dónde hay viejos que son empujados por las nuevas generaciones, y hay, poblaciones en donde las distancias son más lejanas. Por ejemplo, la vieja Europa, en donde hay más viejos que niños. Y esto es porque las parejas, ya no quieren complicarse la vida con cuidar niños. Y es que, pensemos, la convivencia de niños con viejos, pues es complicada. Claro que estamos meditando sobre los extremos, y tenemos que poner las cosas en su justa dimensión: niños que se hacen adultos, con adultos que se hacen más viejos cada día. Y un niño, tiene una rutina muy diferente a la de un adulto. Se acuesta temprano, toma los alimentos a horas definidas, no le gusta desvelarse por ver un espectáculo nocturno, prefiere dormir, y si de jugar se trata, pues por favor, *denme una pelota o una muñeca de trapo*. Entonces, los adultos que tienen niños, no pueden hacer todo lo que se les venga en ganas, y esto, por ser un fastidio, hace que muchas parejas, ¡ni verlos quiere!

Por eso aquellas parejas de enamorados formadas entre una persona joven y una vieja, ¡han de tener cada problema!,: tienen gustos y vitalidades diferentes. Ahora pensemos en una casa vieja, vieja pero vieja, y de repente, sus dueños le ponen muebles nuevos, nuevos, vamos, hasta modernos. ¿Será que se nota? ¿Será que se debe buscar muebles hechos viejos a la fuerza del diseño? Parece que sí, lo viejo y lo nuevo pueden subsistir pero, con estrategia, no es solo así, por así. El Maestro habla de poner una tela nueva en un remiendo para un vestido viejo, ¡no sirve!, no pueden subsistir. Aquí no hay estrategia que valga. Porque, hay veces que lo viejo subsiste a la par de lo nuevo, pero requiere que uno de los dos, acepte la forma de vida del otro, y en la famosa *brecha generacional*, hay sacrificios, que algunos no quieren hacer, ¡como los europeos, y algunos otros!

Ahora vayamos a conceptos nuevos y viejos. Y traigamos el tema del estilo de vida. Mucha gente tiene un estilo que incluye las prácticas religiosas, las costumbres sociales, en fin, todo lo que hace para realizar la tarea de vivir. Y de repente, conoce otro estilo de vida, que requiere aceptar lo nuevo, y que muchas veces, pues no puede subsistir con lo viejo. Por eso cuando Cristo trajo esa nueva manera de ser a un contexto tan religioso como el de los fariseos, saduceos y sacerdotes, chocó tanto, que hasta lo mataron. ¿Vemos el punto? Ayunaban por ayunar, se lavaban las manos antes de comer, por rito, y así, hacían todo. Ahora Jesús les presenta un nuevo estilo: cambiar de adentro para afuera, es decir, limpiar primero el interior para que de allí, salgan solo cosas limpias. Es más, mostró lo que hace el Espíritu Santo en la vida de una persona, cuando se sujeta y no cuestiona. Y aquí está el problema, lo viejo no acepta lo nuevo. ¿Será eso lo que le pasa a muchos, que no pueden aceptar lo nuevo que trae Jesús cuando viene al escenario? (Lee Colosenses 3).

Luego, me cuentas. Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, ¿fui muy gráfico? Perdón, los amo.

CONVULSIÓN

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25 de Enero de 2012.

“El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y solo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.” 1 Reyes 19:14

La historia de la humanidad ha presentado escenarios verdaderamente convulsionados, y el que privó cuando Elías, el profeta de Dios que no conoció muerte física, dijo lo que aparece en el versículo base podemos decir que fue uno de ellos. Tratemos de describirlo. En el reino del Norte de Israel gobernaba un rey, Acab, que hizo pareja con la hija del rey de los sidonios, Jezabel, adoradora de un dios conocido como Baal. Los actos de esta reina fueron tan malvados que aún en nuestros tiempos se le identifica como un ícono de la maldad. Solo recordemos como ejemplo como resolvió el deseo de su esposo de adquirir la viña de Nabot, quien se negó a vendérsela: propició que lo acusaran de blasfemar contra Dios, y murió en manos del pueblo, linchado. El pueblo de Israel se volcó al culto de Baal, cuyo crecimiento fue tal, que tenía 400 sacerdotes que ministraban el culto a este abominable dios. Luego de una demostración de poder, Elías mató a estos sacerdotes, lo que provocó que Jezabel lo amenazara de muerte. Entonces este varón huyó movido por el miedo, y caminó cuarenta días y cuarenta noches, hasta Horeb en donde se escondió en una cueva.

Idolatría, corrupción, despotismo, persecución a los valores morales y espirituales representados por Elías, muestra un escenario cuya identificación consideramos propio hacerlo con esta palabra, ‘convulsión’. Si bien, el escenario que montamos muestra una focalización y podemos identificar claramente al perseguido, es importante tratar de traerlo a nuestro contexto. Elías, presenta un personaje cuya personalidad es de suyo interesante. Fue un varón de comportamiento apegado a los principios de Dios, tan pero tan apegado, que Dios decidió llevárselo sin conocer muerte. En efecto, Dios se lo llevó en un carro de fuego, (2 Reyes 2:11), en presencia de Eliseo quien le sucedió en el ministerio. Pero, a pesar de esto, Elías era un hombre como nosotros, “era un hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras”, nos dice el apóstol Santiago en su carta. (5:17). Y por eso, tuvo miedo al enfrentarse a un escenario tan convulsionado como el que ya describimos.

Encontrar similitudes de este escenario y cualquiera de la historia, no es difícil, y con el nuestro, menos. Pero, insistamos en algo, la persecución fue focalizada en un hombre que representaba el respeto a los principios de Dios, y de una manera más directa, la Palabra de Dios. Y este hombre, pues era igual a nosotros, con todas las pasiones que nos adornan. En nuestro contexto, la persecución es a la Palabra siempre, ya directamente, ya sutilmente, o ya, uniéndose a ella para *negociar* la inclusión de actos reñidos con Dios, arreglando lo que dice, o sobre la base de la característica de Dios más invocada: su amor y misericordia. Y estas dos últimas formas, principalmente la última, es más que peligrosa. Imaginemos la pretensión. La Palabra, el amor de Dios, y Su misericordia, cubriendo lo que por definición es abominable a Sus ojos.

Elías sintió celo por Jehová, por la forma como derribaron los altares en dónde le propiciaban adoración, es decir, fue un ataque directo e insistimos, focalizado. En el caso nuestro, si bien debemos sentir el mismo celo, de repente, nos vemos sorprendidos por la sutileza, y *esos arreglos*, tan convenientes que nos abre la puerta a una vida de complacencia. ¿Saben cual es el peligro?, que el celo se pierda en una costumbre y aceptación de hacer las cosas, al modo social.

Es de abrir bien los ojos, ¿no? Nuestro celo, diluido en la complacencia, ¡tremendo, ¿no?!

Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, no sea que seamos reprobados, por el Dios Perfecto.

DIOS ES EL QUE APRUEBA

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24 de Enero de 2012.

“Mas el que se gloría, gloríese en el Señor; porque no es aprobado el que se alaba así mismo, sino a quien Dios alaba.” 2 Corintios 10:17-18

Esto sí es difícil, y encontrar la justa dimensión, más. Estar satisfecho de lo que uno hace, es una cosa, pero, alabarse por lo mismo, otra muy diferente. Y es que es fácil caer en el error de *aplaudirse* en forma desmedida, o, por no caer en ese extremo, sentirse defraudado por uno mismo. Esto es autoestima por actuación, si los resultados son buenos, ¡pues soy campeón!, y si son malos, ¡no sirvo para nada! ¿Vemos lo difícil? Todos, aún los que se las llevan de muy distraídos, o muy seguros de sí mismos, en el fondo se confrontan a sí mismos; porque, es una realidad ineludible, el vivir en un contexto social que nos confronta a los resultados: aún con la misma reacción de los demás. Todos, son parte del *espejo *que nos muestra la imagen que proyectamos. Insistimos, aún el que quiera llevárselo de muy individualista. *Así soy yo y qué.*

Pablo presenta un buen procedimiento, o mejor dicho, aplica una actitud justa y como debe de ser: dar la gloria a Dios por todo lo que somos y hacemos. Justa, porque Dios es el que permite y prospera. El profeta Isaías lo dice de una forma contundente, todo lo que hace el hombre no sería posible si Dios, no lo prospera. Y establece una diferencia: es diferente esperar en Jehová, que no hacerlo: tendrán nuevas fuerzas, levantarán alas como las águilas, se fatigan y no se cansan. (40). Si Dios no prospera, de balde corre el que corre. Como Creador de todo, nada hay fuera de su control. (45). Descansar y reconocer la prosperidad de Dios, es la forma cómo, aprendemos a gloriarnos en el Señor. ¿Qué logramos?, dejemos que Jesucristo nos conteste.

“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.” (Mateo 6:6). ¡Ah!, Pablo dice que Dios es el que alaba, y que esta alabanza es la que vale; y Jesucristo, revela: la relación con Dios es individual, en secreto, y allí en secreto, Dios forma, reconoce, califica, y luego, presenta la calificación en público. Es entonces necesario que nuestra relación con Dios trascienda nuestra actuación social. Es como si, nos reunimos con el Jefe, a recibir instrucciones, a reportar los resultados, a sentirnos satisfechos a, en resumen, a buscar Su aprobación y descansar en Él. Del resto, Él se encarga, de acuerdo a su justicia.

El tema pues es la aprobación de Dios, eso es lo que importa. Y es interesante que cuando Dios aprueba, aprueba la sociedad y lo hace en dos formas, una en negación y otra positiva. ¡Vaya esto sí se pone interesante! Dejemos que otra vez sea nuestro Maestro quien nos enseñe. En Lucas 6:26, dice: “¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! Porque así hacían sus padres con los falsos profetas.” Claro, oían lo que les convenía, y estos profetas les decían lo que ellos querían oír. No lo que Dios decía, y esto es importante entenderlo. Cuando una persona está fuera de las normas de Dios, pues claro que le gusta que le digan que está haciendo bien. Y si encuentra a alguien que hace lo mismo, pues lo alaba. Esta es una forma en negación de que estamos actuando de acuerdo a Dios: nuestro estilo, que es el de Cristo, difícilmente será un estilo alabado. Pero, los que están tratando de seguir a Cristo, opinan positivamente de este tipo de actuación.

Entonces, la misma sociedad anuncia que Dios aprueba. Ahora, no necesitamos de esto para saber lo que Dios piensa de nosotros, ¿acaso nuestra relación no es en lo secreto? ¡Qué dimensión!

¿Te apruebas tú, la sociedad, o Dios? Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, sí, hay diferencia.

IDENTIFICANDO EL CLIMA

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23 de Enero de 2012.

“¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra; ¿y cómo no distinguís este tiempo?” San Lucas 12:56

Para los campesinos de cualquier lugar del mundo, identificar el clima es parte de su rutina, y por eso saben cuando sembrar, cuando segar, y cuando se deben hacer las labores del campo. Para la gente de la ciudad, el tema es más difícil. Y, también depende de la latitud del país, porque en los países en dónde las cuatro estaciones se marcan, casi como un programa preconcebido, saber como vestirse, es parte de una manera de ser. Así hay ropa de invierno y ropa de verano, y las estaciones marcan la moda. En los países tropicales, la cosa no es tan fácil, máxime en los que están cerca del centro: un día se vislumbra sol, y a medio día llueve, y otro, la lluvia amenaza, y pues no pasa nada. Sin embargo, sí hay una época lluviosa y una seca. Pero de todos modos encontrar gente que no trajo sombrilla, que se vistió para el frío y luego está desesperada por el calor, que tiembla del frío, en fin, el clima, ¿cómo saber identificarlo? Y, ¿los que quieren vestirse con moda de invierno en un país tropical? Pero, vamos, identificar el clima, para no cometer errores, es vital. Recuerdo de alguien que montó un evento fuera de los edificios, en época lluviosa: todos los invitados no sabían como atravesar el espacio que los separaba de la comida, y, esta, pues se mojó.

Jesucristo usa el clima para dar una enseñanza que toma carácter de dramática en un mundo en dónde los tiempos han marcado la necesidad de tener una estrategia de vida. Y veamos el contexto en que lo dice. Ha acercado el Reino de Dios, ha anunciado muchas cosas dignas a tomar en cuenta: que Él es la fuente de vida, que es necesario arrepentirse, que se debe cambiar de estilo de vida, que para gozar de la vida eterna es necesario aceptar el sacrificio que anunció, en fin, ¿podemos hacer un inventario completo de lo que Jesucristo anunció? Y, muchos lo tomaron a la ligera: ¡no supieron identificar el tiempo! ¿Vemos esta realidad?

Es posible que a nuestra mente acuda una pregunta: ¿por qué no aprovecharon la cercanía de un ser tan especial para aprender y cambiar de vida? Y, a esta pregunta contestamos con otra, ¿lo hubiéramos hecho nosotros? Bueno, muchos de los que lo oyeron y que estaban en Jerusalén cuando lo sacrificaron, se subieron al tren de la histeria grupal. Pero, nosotros debemos capitalizar la enseñanza del Maestro.

Distinguir el tiempo, conocer las condiciones del contexto en que vivimos, es muy importante. Solo pensemos en algo: aprovechar las facilidades que se nos presentan, aprovechar las oportunidades para ser mejores, para subir de nivel económico, para ascender en la escala social y en la jerarquía que la misma sociedad, o sea nosotros, hemos diseñado. Y podemos seguir, pero, ¿saben? hay muchos que viven con actitudes de turistas, *con cara de cámara fotográfica*, y pues no se dan cuenta, del tiempo en que viven. Solo, pongamos un ejemplo. En Guatemala el robo de celulares a los automovilistas, está a la orden del día. Y los ladrones pasan cerca de los carros para ver quien está hablando por teléfono: o sea, mostrándolo. Y es interesante ver tanto automovilista, haciéndolo, aún sabiendo que es prohibido por la ley de tránsito. ¿Vale el ejemplo?

Otro ejemplo más dramático. ¿Saben que hay padres que no han modificado su estrategia de educación aún sabiendo que hay Internet? ¡Ah!, pero hay algo que resaltamos, y lo decimos así: tiempos finales, ¿lo habías pensado? Urge, adoptar el estilo de Cristo, y predicar el evangelio.

Es que todo está listo para Su regreso. Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, ¿lo crees?

GRACIAS JUAN POR DEJAR HUELLA

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22 de Enero de 2012.

“Pero éstas cosas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.” San Juan 20:31

Todos cuando ejercemos la tarea de vivir, dejamos una huella, por lo menos en un lugar o en una persona. Por ejemplo, los que tenemos un hijo o hija, dejamos algo en su formación que termina cuando ambos se van de la tierra, pero en algunos casos, la huella trasciende muchas generaciones, y se oye decir, *como decía el abuelo*, hasta que la frase, se olvida en el tiempo. Pero, hay quienes sí dejan una huella que trasciende tiempos y generaciones, hasta que la vida en la tierra, ni historia sea. Claro que aquí surge un anhelo, para todos, y este es, pues dejar huella. ¿Quién no quiere ser recordado por algo que hizo? La sinceridad debe acompañar la respuesta a la pregunta.

El apóstol Juan, es llamado el discípulo amado, por la forma como se comportaba con Jesucristo, (recostado en su pecho en las pinturas de la época clásica), y por la forma como se expresa en sus cartas universales con respecto al amor. Pues este apóstol, se dejó usar como instrumento, o dio permiso. Interesante, ¿no? Dicho en una forma más gráfica, tuvo iniciativa de hacer cosas que trascendieron a su vida. Podemos resumir todo lo que hizo en tres escritos. El primero es su versión del evangelio de Jesucristo, que hoy nos ocupa. El segundo, poner por escrito la revelación de los últimos tiempos, recibida en la isla de Patmos, en dónde fue enviado preso por predicar el evangelio. Y el tercero, que son tres, sus cartas universales a la iglesia de ese tiempo, y a su amigo Gayo.

Me gusta pensar en que Juan pudo haberse excusado de hacer lo que hizo, porque tuvo muchos escollos que vencer: persecuciones, amenazas, (Hechos 4), cárcel, vio morir a su amigo el diácono Esteban, a su hermano Jacobo sacrificado por el rey Herodes, en fin, escollos, y excusas que se presentaron raudas en su escenario. Y me gusta pensar en esto, porque es una constante, que quien decide dejar huella, tiene que vencer escollos. Las mejores obras se hacen precisamente en medio de pruebas o con toda la oposición posible. Claro, sí sería interesante investigar todas aquellas huellas positivas que han dejado los que nos antecedieron en la tarea de vivir, y los que nos acompañan ahora. Pero, es más importante preguntarnos, sobre las nuestras, ¿estamos dejando huellas positivas?

Pero, hoy centremos la atención en Juan, y en su versión del evangelio. Dice que escribió para que creamos, es decir decidió escribir, con un propósito. Pensemos, el Espíritu Santo lo motivó, y él hizo caso. Paremos un momento. Si Juan dice que no, claro que Dios hubiera utilizado a otro, porque su obra, ¿saben?, se lleva a cabo con o sin los Juanitos que hay. Y tú y yo somos, unos de ellos. Juan hizo caso, y si no, posiblemente sería en evangelio de *Sutano*. Pero, me asalta otra pregunta, ¿o no se hubiera escrito? ¡Ah!, que posibilidad tan espeluznante. Piensa, ¿qué cosas no existen porque tú y yo, no hemos hecho caso? Pero, Juan obedeció, y por eso tenemos el cuarto evangelio, llamado el evangelio del amor. ¡Gracias Juanito!, gracias por hacer caso.

Bien, pero, “para que creyendo tengamos vida en su nombre”. Y es que Juan, escribió algunas de las cosas que hizo nuestro Salvador en su ministerio en la tierra. Momento. Y, ¿Jesucristo no dejó una huella que ha trascendido la historia y los tiempos? Vamos, Juan nos invita a leer para creer y al creer tener vida en el nombre que es sobre todo nombre. Porque lo que hizo Jesucristo, hace la diferencia entre la vida y la muerte. Dos huellas, y las dos con un objetivo: dar vida.

Y, tu huella, ¿cómo es? Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, ¡gracias Cristo por tu huella!

JUBILADO

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21 de Enero de 2012.

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago; olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está adelante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” Filipenses 3:13-14

Es una buena práctica, iniciar todos los días como que fuera el primero, en la forma como dice un refrán: *Hoy es el primer día del inicio del fin. *Hace unos años leí en una revista que encontré en un avión, un artículo interesante. En Europa planeaban instruir a los niños en forma acelerada de manera que a los veinte años obtuvieran el grado de maestría. Su carrera en una empresa sería tan rápida, que pudieran jubilarse a los 35 años de edad, y en esta forma ayudar a resolver el problema del desempleo por la famosa explosión demográfica. A la pregunta obligada ¿Qué hacer con tanta gente jubilada? los autores de este artículo responden: parques, al estilo Disney, para que tengan una entretención. Porque, ocupar el tiempo del jubilado, sí es un problema. Pero no solo el tiempo, se debe pensar en los desórdenes sentimentales y mentales, del que se considera ya, en una etapa terminal, y ojo, sin importar la edad.

Y es que una persona que piensa que lo que le resta de vida, ya no es importante, enfrenta un problema que el doctor Peter llama ‘síndrome de colocación final’, y que, y esto es interesante, puede presentarse a cualquier edad, y respecto a cualquier situación. Por ejemplo, con respecto a un trabajo, a una relación, a una profesión, a la participación social, en fin, es una sensación y un convencimiento, que aquello, ya no va para ningún lado. ¿Alguien de los que hoy leen esta meditación lo ha sentido? Puede resumirse en una frase, *Para qué vivo, y para qué actúo en esto: ya no se tiene futuro.* Puede ser que alguien que practica una disciplina deportiva crea que ya alcanzó su máximo nivel, y que, pues ya no tiene que esforzarse, hasta que aparece alguien que lo supera, y entonces el superado, tiene que decidir, o entra en un *síndrome de colocación final*, o toma un segundo aíre. ¿Nos situamos en el escenario que hoy identificamos como *jubilado*?

Cuando Pablo escribe esto que hoy nos ocupa, se encontraba preso en Roma, sin saber que sería de su futuro. Parecía que tenía motivos suficientes para situarse en una colocación final. Ya había predicado en muchos lados, ya había cumplido su ministerio a cabalidad, y ahora estaba predicando en Roma, de manera que la invitación a *descansar y bajar el ritmo*, era más que tentadora. Además, su salud no era la mejor. Preso, por lo que predica, enfermo, y ya con muchos frutos, pero, declara, que él mismo no pretende haberlo alcanzado, y por eso, todos los días, se olvida del pasado, y empieza de nuevo a perseguir la meta. Y esto nos lleva a preguntarnos sobre cual es la meta principal del cristiano. ¿Su ministerio?, ¿su vida?, ¿la vida eterna?, ¿su carácter?, y, ¿cualquier otra? Y meditando, entendemos que es crecer a la estatura del varón perfecto, que es Cristo. Y para esta meta, solo hay un final: estar en la presencia del Señor, para siempre.

Visto así, no hay permiso de decir que ya se terminó: todos los días, a cada momento, sin importar situación o avance, se tiene que luchar por alcanzar esa estatura, la cual, mientras estemos en esta tierra, siempre estará muy lejos. Bajo esta premisa, y bajo esta tarea, ¿es posible jubilarse? Y, ojo, aunque la institución para la que hemos trabajado nos diga, ¡hasta aquí!, ahora a descansar a casa. Y allí, en calidad de jubilado, se tiene que crecer a la estatura del varón perfecto. Pablo lo llama “premio del supremo llamamiento”, y notemos que dice, “de Dios en Cristo Jesús”. Hacer algo por la divulgación del evangelio, es posible, aún solo con el testimonio de crecer.

Iniciar algo nuevo, ¿te parece? Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, eso, ¡es de hijos de Dios!

DOS CAMINOS

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20 de Enero de 2012.

“Mas ellos, cual Adán, traspasaron el pacto; allí prevaricaron contra mí.” Oseas 6:7 y 6

*Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos.*

Siempre el inicio del Génesis es un pasaje rico para meditar. Hoy fijaremos nuestra atención en la bifurcación de caminos que se le presentó a Adán, el integrante de la primera pareja. Si tratamos de hacer simple el tema, diremos que Dios lo puso a cuidar el Huerto, a sojuzgar la tierra y a dirigir todo el concierto de animales que creó. Era un bonito trabajo visto desde el punto de vista del contexto: jefe de todo el Huerto. Bien, solo tenía una prohibición, y parecía también simple. No comer del árbol del bien y del mal, la que tenía un propósito: no darle la carga de decidir sobre estos dos extremos. Y esto, lleva implícito la característica más importante que Dios le dio al humano: libre albedrío, Dios no creó un autómata. Aunque, podía haberlo hecho. Paremos un momento. ¿Apreciamos esta característica?, ¿acaso no es lo más difícil de manejar que tenemos los humanos? Decidir: siempre tenemos dos caminos por los que caminar, y Adán los tuvo.

Adán falló, tomó el equivocado y traspasó el pacto, entre Dios y él. Lo que más debe haber impresionado a Eva cuando oyó a la serpiente fue, “…sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.” (Génesis 3:5). Y es que a Satanás eso fue lo que lo hizo rebelarse, *ser como Dios*, y una de las cosas que lo hace parecerse a Dios, es precisamente el conocimiento del bien y del mal. Ser como Dios, teniendo a la par del libre albedrío, el ejercicio del poder. Y claro, que la ostentación de poder, es ambiciosa, siempre se quiere más. Otra parada. ¿Acaso no es el problema del humano? Ejercer el poder por pequeño que sea, es de lo más gratificante que hay. Por eso cuando una persona recibe el poder de comprar más allá de su capacidad, por medio de una tarjeta de crédito, ¡vaya si no se le va la mano!

El reclamo que hace Dios al pueblo de Israel en este pasaje de Oseas, presenta dos situaciones aparentemente diferentes, presentadas bajo el concepto del pacto. Para efectos de esta meditación lo presentamos, al revés, resaltando, el versículo 6. Dios habla aquí de dos actitudes que Él espera del humano: misericordia y conocimiento. La misericordia, como una de las más importantes características de Dios, es lo que lo mueve, es lo que hace que nos ame hasta el punto de entregar a su Hijo para que pagara por *todos los rompimientos de pacto que protagonizamos*. Pero, el conocimiento de Dios, es la acción que se lleva a cabo cuando tenemos el anhelo y el deseo de conocer cómo es Él, para imitarlo. Y si lo conocemos y le imitamos, pues seremos misericordiosos. Pero resulta que, el humano ha encontrado más fácil, y más conveniente, los sacrificios y los holocaustos, como forma de ponerse a cuentas con Él por no tener misericordia. Otra parada. Actuamos sin misericordia con los demás, a pesar que Dios sí la tiene con nosotros, y para compensar, practicamos una religión llena de ritos y sacrificios. ¿Vemos el punto?

Adán rompió el pacto con Dios, desobedeciendo en el Huerto, y nosotros, lo rompemos dejando Su misericordia y ejerciendo en forma desmedida el poder que tenemos. El nuevo pacto es aparentemente también simple: Cristo paga por nosotros y nosotros, solo tenemos que aceptar el pago, como un regalo. Y, cambiamos de estilo de vida, y esta se muestra si tenemos misericordia, como Él la tuvo con nosotros, ¿cierto?; pero este pacto lo hemos hecho una religión de ritos, y nos hemos olvidado de que, debemos ejercer, el mismo amor de Dios. Dos caminos: una religión sin frutos o, un estilo de vida, llena de frutos de misericordia. Ahora sí, paremos, fíjate bien.

La decisión, es solo tuya, ¡de nadie más! Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus.

MALDAD EXTREMA ¿Deseo desmedido?

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19 de Enero de 2012.

“Vinieron entonces dos hombres perversos, y se sentaron delante de él; y aquellos hombres perversos atestiguaron contra Nabot delante del pueblo, diciendo: Nabot ha blasfemado a Dios y al rey. Y lo llevaron fuera de la ciudad y lo apedrearon, y murió.” 1 Reyes 21:13

Esto no se le ocurrió al rey, se le ocurrió a la esposa del rey, y el objetivo fue quitar a Nabot de en medio, para que Acab, el rey, pudiera adueñarse de la viña de este varón. Cuenta el relato bíblico que Jezabel envió cartas a los ancianos y principales del lugar, para que, proclamaran ayuno y contrataran hombres perversos que hablaran falso testimonio contra Nabot. Podemos levantar una protesta pero antes, también podemos identificar casos similares de nuestro siglo, el recordado XX o, el ya famoso XXI. Yo recuerdo haber escuchado de un gobernante que usando su poder, se adueñó de muchas empresas y terrenos a los que antes declaró inhabitables. Y es que en estos casos se combinan un sentimiento con una realidad: deseo desmedido y ostentación de poder. Mala mezcla, malos consejeros, y, *dos caballos indómitos*, que cuesta dominar.

Pero hablemos del deseo desmedido, de repente, no tenemos que hacer ninguna combinación, o buscarle compañero. ¿O sí? El apóstol Santiago en su carta universal toca el tema, en su capítulo 4. En efecto, asigna la causa de las guerras, los asesinatos y los pleitos, a la codicia y a la envidia. Es interesante como lo dice: “Codiciáis y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar;” (2). Si revisamos el relato que hoy nos ocupa veremos que esto fue lo que le pasó al rey Acab. En efecto, dice lo siguiente: “Y vino Acab a su casa triste y enojado, por la palabra que Nabot de Jezreel le había respondido, diciendo: no te daré la herencia de mis padres. Y se acostó en su cama, y volvió su rostro, y no comió.”* *¿Por una viña hasta perder el hambre? *¡Se le espantó!, es que le afectó mucho esto o aquello. * ¿Les ha pasado? Desear algo con tanta vehemencia que el estado de ánimo es dominado por el sentimiento.

Claro, podemos mover la cabeza de derecha a izquierda en señal de desaprobación: Jezabel, la que urdió la trama, ¡qué bárbara!, y Acab el que deseó en forma desmedida, al extremo de aceptar lo que hizo su esposa, ¿más bárbaro? ¿Qué será peor?: no poder controlar el deseo o hacer lo que sea para satisfacer el deseo, propio, o de la persona que se ama. Jezabel, era la esposa ideal para el que ostenta poder: sin escrúpulos y dispuesta a lo que sea para conseguir lo que quería y satisfacer hasta el más mínimo deseo de su esposo, quien, apuntemos, era el rey del país.

¿Ya movimos la cabeza? Bueno, entonces hablemos de nosotros, para que de repente, dejemos de moverla o lamentemos haberlo hecho. Cuando deseamos algo, con todas nuestras fuerzas, de tal forma que lleguemos al extremo de perder el control, pueden pasar varias cosas. Listemos algunas. Usamos la tarjeta de crédito. Compramos a plazos. Hacemos fraude con el dinero y los recursos que se nos han confiado. Mentimos y prometemos cosas imposibles, al objeto de nuestro deseo. En fin, hacemos y deshacemos con tal de obtener aquello que deseamos en forma desmedida: es increíble lo que se nos puede ocurrir. Y es que, a un deseo desmedido, solo se le tiene que adicionar la ostentación de poder, y, ¡no se tiene que ser rey, jefe, o poderoso! No, solo es ejercer el poder de lo que podemos: hablar, prometer, tener crédito, tener un plástico, ser papá o mamá, vamos, ejercer el poder es solo cuestión de buscar con que. Poder, es lo que Dios le dio al hombre. (Génesis 1:26).

¿Dejaste de mover la cabeza? ¿O lo hiciste al revés? Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus.

BOCA TAPADA

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18 de Enero de 2012.

“Respondiendo algunos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho. Y no osaron preguntarle nada más.” San Lucas 20:39-40

¿Qué fue lo que contestó Jesucristo que dejó a los escribas con la *boca tapada*? ¡Ya no osaron preguntarle más! Fue tan contundente su argumento que los dejó callados. Conviene investigar de qué se trató.

El tema planteado al Maestro es sobre la resurrección, tema por demás complicado si es que, por la forma de vivir no convendría que siguiéramos viviendo, después de esta vida. Claro que hay quienes han adaptado lo que pasará, a su manera de vivir. ¿Cómo así? Pues aceptan que hay algo, después de esta vida terrena, que no se queda en la muerte física, y entonces, han diseñado fantasías que se obtendrán si se hace esto o aquello. Revisemos lo que dijo el Maestro al respecto. “…mas los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento.” Es decir que para esto se debe ser tenido por digno. ¿Y esto cómo se logra? El mismo Maestro en Juan 3:16, dice que todo aquel que crea en Jesucristo será salvo. De tal suerte que, para ser tenido por digno, solo se puede, a través de la sangre preciosa del Cordero. Pero, esto, obliga a cambiar de vida, a dejar la vana manera de vivir y, adoptar el ‘estilo de Cristo’.

Siendo esto un problema y algo que no cualquiera quiere, se ha diseñado, insistimos, otras maneras y otros requisitos, y por lo consiguiente, un lugar más allá, con otro tipo de recompensas: ofertas, las hay de todo tipo. Hasta se ha diseñado un lugar en dónde, se purifique, todo aquel que no se portó como se debe. Bien, pero, ¿y, si no quiero cambiar?, conviene pensar que todo acaba con la muerte física. Se acabó, todo se paga en esta tierra, y, *colorín colorado, el cuento se ha acabado.*

Pero el destino del humano no es así. Recordemos dos enseñanzas bíblicas. En Eclesiastés, Salomón dijo que Dios puso eternidad en el corazón del hombre, (3:11). Y a Daniel, le fue revelado que unos resucitarán para vergüenza y confusión perpetua, y otros, para vida eterna. (12:2). Entonces, concluimos que sí habrá otra etapa, otra parte de la historia, para todos los humanos, y su destino, depende de la decisión que tome con respecto a Cristo.

Hoy queremos centrar nuestra atención en la conclusión a la que llega el Maestro en su respuesta, y que está en el verso 38. “Porque Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos, pues para él todos viven.” Y lo dijo luego de demostrar que todos viven en vista de que en el Antiguo Testamento, Dios es identificado como “Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob”. Afirmando que estos personajes, siguen vivos, no han desaparecido totalmente de la historia presente ni futura. Y notemos que recuerda que Moisés, enseñó esto, en quienes los saduceos, protagonistas del diálogo que hoy nos ocupa, basaban su creencia. Esto nos lleva a muchas aristas. Y terminaremos hablando de dos. Los muertos en Cristo, viven, en un lugar que es muy diferente al nuestro actualmente. ¿Recordamos que al ladrón bueno Jesús le dijo, “hoy mismo estarás conmigo en el paraíso”?

Y la otra. Si Dios es un Dios de vivos, ¿Cómo algunos viven como si estuvieran muertos? Hasta declaran que la vida ya no les sirve, *¡para que vivir, sin esto o sin aquello!* ¡Con todo lo que hay que hacer por divulgar el evangelio con el testimonio! *Los vivos, alaban al que vive para siempre* .

¿Qué haces muriendo en vida? Dios te da vida, Hoy. Tienes mucho por hacer.

Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, por eso no osaron preguntarle más, ¿y tú?