COMPARTIENDO
Publicado por oscardubon.May 20
20 de Mayo 2012.
“Porque Mecedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén.” Romanos 15:26
María la hermana de Lázaro se esmeró al comprar la libra de perfume de nardo, del mejor, de mucho precio.* *Me gusta la actitud de esta mujer: no escatimó precio, porque era para ungir los píes de aquel que amaba y que le enseñaba sobre su relación con Dios. Porque María estaba agradecida con Jesús su Maestro, y lo quería honrar. No es el tema de hoy pero, ¿verdad que lo hace a uno meditar sobre esta acción de agradecimiento y honra al Hijo de Dios? Lo mejor, con mucho esfuerzo, para Jesucristo. ¡Vaya por esta María!, nos deja pensativos. Pero sigamos.
Cuando Judas Iscariote ve esto, ¡ah!, deja salir el comentario del avaro, del que no quiere honrar a Dios sino solo pensar *como el azadón. *Y, hace lo que muchos, *recostarse en los pobres. *Y piensa que mejor se hubiera vendido el perfume para darlo a los mismos protagonistas de todos los tiempos, los pobres, los que tienen menos, los que padecen de necesidades económicas. La pregunta es, si Judas hubiera tenido ese dinero, ¿lo hubiera dado a los pobres? Completemos el escenario. Jesucristo le dice que pobres siempre habría y que María para su sepultura lo estaba ungiendo. Otro buen tema, para meditar, pero centrémonos en nuestro tema de hoy.
Siempre habrá pobres, y, aún entre los que siguen a Dios, y que buscan actuar de acuerdo a los principios de Dios. Veamos el escenario que nos muestra el apóstol Pablo en este pasaje de su carta a los Romanos: los miembros de las iglesias de Macedonia y Acaya recogieron una ofrenda para los pobres de la iglesia de Jerusalén. Y nos preguntamos. ¿Por qué hay pobres?, ¿por qué existen? Bueno podemos hablar de iniciativa, de distribución de la riqueza, de injusticia, vamos, podemos elucubrar sobre las razones que *respaldan *este azote de todas las sociedades de todos los tiempos. Hasta podemos traer a nuestro escenario las soluciones eleccionarias de los candidatos, pero, hoy los queremos llevar a una razón más que interesante. Hagámoslo a manera de pregunta, como confrontación. ¿Será que los pobres están para bendecirnos? ¿Cómo así?
Solo invoquemos uno de los tantos versículos que hablan del tema. Vamos a Proverbios 19:17, “A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.” ¡Vaya!, Dios le debe al que le da al pobre. ¡Que dimensión! ¿Nos imaginamos que por atender a los pobres de nuestro escenario Dios nos es deudor? Y claro que sabemos que no podemos hacer nada tan especial que igualemos lo que Dios ha hecho por nosotros, pero, la misericordia de Dios, nos permite ser bendecidos porque hay pobres y porque tenemos la oportunidad de atenderlos. Yo creo, no se ustedes, que muchos van a dejar la meditación, van a levantarse, para ir a darle a los pobres, que, estamos seguros tiene bien identificados. Buen punto, ¿no?
Entonces, ¿podemos identificar a los que tienen necesidad y asisten a nuestra congregación? A la vuelta de la esquina de nuestra casa. Cerca del trabajo. Por donde pasamos. ¿Nos damos cuenta de las oportunidades de prestarle a Dios que tenemos todos los días? Porque, no nos escondemos en la excusa social que presentó Judas, ¿verdad? *Mejor dárselo a los pobres, eso que estamos haciendo para la iglesia, eso que se gasta en tal o cual evento. *Claro, pero, ¿por qué no damos al pobre de eso que sí tenemos? Excusas, hay. Muros en donde esconderse, sobran. Pero, afrontar la responsabilidad de auxiliar al necesitado, es una tarea que tenemos todos, todos.
* *
Tú y yo, ¿lo habías pensado? Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, oportunidades, ¿cierto?



