URGE

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29 de Abril de 2013.

“Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; *porque para esto he sido enviado*.” San Lucas 4:43 (El subrayado es mío).

Era viernes y tenía más tiempo que de costumbre para estar en el gimnasio de manera que pude estar un rato en el baño de vapor. Al entrar, dos jóvenes conversaban y los temas fueron sucesivamente abordados: primero hablaron de deportes, luego de sus trabajos y de repente en forma clara y precisa, uno le presentó la verdad del evangelio al otro. Le contó que asistía a un grupo desde hace un año, que su vida había cambiado y que, él podía tener lo mismo. Entonces lo invitó a unirse a su grupo. Me gustó y no salí del vapor hasta que la conversación terminó. Cuando salimos busqué a este joven lo bendije y bendije su boca. *¡Bien hecho!* Recuerdo que fueron mis palabras, *lo bendigo en el nombre de Cristo y bendigo su boca*. Entonces, me contó de dónde lo había rescatado Dios, y que él debía dar de gracia lo que de gracia recibió. En una reunión escuché a la pastora Sonia Luna, esposa del pastor Cash Luna decir más o menos lo siguiente: *los que hemos recibido a Cristo ya no tenemos otra opción, que contar las maravillas que Dios ha hecho en nuestra vida, y de cómo fuimos llevados de una vida de muerte a la vida de Jesucristo.*

Puedo decir luego de escuchar la conversación de estos jóvenes, y a la luz de lo dicho por Sonia Luna, que lo que pasa es que se nos sale hasta por los poros, lo que hay en nuestro interior y el agradecimiento a Dios por haber sido rescatados: tenemos, recordando las palabra del apóstol Pablo, impuesta necesidad de divulgar el evangelio. Ahora, ¿lo hacemos?, ese es el tema de hoy.

Jesucristo en la respuesta que da a la rogativa de quedarse en Galilea deja claro que fue enviado a acercar el Reino de Dios, no solo predicando sus principios, sino haciendo las señales propias del poder de Dios operando en los que creen. Y, Jesucristo es claro en lo que dice, no hay forma de buscar otra interpretación a sus palabras, “porque para esto he venido”, no a otra cosa, de manera que, pues no hacía otra cosa. Si vino para esto, pues eso hizo. Me gusta y mucho, insistir sobre esto. Y entonces, cuando se estudia la vida de Jesucristo y la forma como actuó durante su ministerio, se hace más que evidente esto que decimos.

En efecto, a donde quiera que iba la gente estaba acostumbrada, y si subimos la vista al verso 42 origen de la respuesta del Maestro, leemos, “y la gente le buscaba”, y si le buscaba, era porque siempre que el Señor aparecía en la escena pública, sanaba enfermos, liberaba endemoniados, y su palabra era con autoridad. ¿Podemos encontrar algún pasaje que nos diga que Jesucristo hizo otra cosa?, definitivamente no.

Pero abordemos un tema implícito en algo que Él dijo: el siervo no es mayor que su Señor. De manera que si somos sus siervos, debemos actuar como Él actuó. ¿Siempre?, sí siempre. Hagamos un repaso rápido de nuestras actuaciones. Cuando estamos con otra gente, ¿les hablamos de Cristo? Nuestra estrategia debería ser llevar la conversación a poder presentar el mensaje de salvación, en la misma forma que lo hizo este chico que les conté, el del baño de vapor. Cuando actuamos, nuestra actuación hace evidente que somos miembros del Reino de Dios, y la gente, pues lo nota. Cuando se presenta la oportunidad de operar milagros, dejamos que el poder de Dios se haga presente en nosotros. Cuando se presenta la oportunidad hacemos el bien a los que están en nuestro escenario. Cuando, cuando y cuándo, cómo lo hizo Jesucristo, cómo lo hizo el chico del gimnasio, como, dice Sonia Luna.

¿Qué, qué dices?, perdón casi no te oigo. Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, ¡vaya!

NIÑOS MADUROS

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28 de Abril de 2013.

“Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar.” 1 Corintios 14:20

Con cuatro nietos (2 a 9 años) Carmen Rosa y yo estamos coleccionando anécdotas que muestran la inocencia de los niños, y, algo que me impresiona es la forma cómo, creen en todo y reciben las promesas como si fuera una realidad. Y claro que las recuerdan y hasta las exigen. Prometerle algo a un niño, es firmar un compromiso muy serio, que si no se cumple, ya tenemos para oír *tú lo prometiste*. Inocentes, sí, pero, en su modo de pensar, la fantasía se materializa en una realidad que solo en el mundo de Disney existe. Por eso, muchas veces, ¡cómo anhelamos ser niños nuevamente! Razón tuvo Jesucristo al decir que para entrar al cielo, hay que regresar a la forma de ser de un niño. Hoy, el apóstol nos abre la oportunidad de meditar en dos instancias, el modo de pensar, y, la actitud ante la malicia, o sea, la inocencia cómo parte necesaria en el carácter de un niño. ¿Me acompañan?

Malicia, palabra que tiene dos formas de verla. Por un lado Pablo advierte a ser como niños de tal forma que apreciemos la vida sin malicia. Y por otro, por ver la vida sin malicia, caemos en cada error: vemos todo como el mundo de Disney en donde nadie le hace daño a nadie, al extremo que hasta el lobo feroz es un santo. El diccionario nos dice que malicia es la inclinación a lo malo, pero también la define como astucia y agudeza, claro, para ver las cosas. ¿Han pensado en la frase *ser malicioso para no caer en error?* Como vemos el tema no es de sencilla interpretación y las aristas que presenta nos abren la oportunidad de entender y aprender mucho sobre el planteamiento del apóstol. ¿Quién es alguien malicioso?, es alguien inclinado al mal y perverso, y es alguien con agudeza mental, y que le gusta gastar bromas. Entonces cabe preguntar, ¿eres malicioso?

En 1 Corintios 3, el apóstol advierte a la iglesia de Corinto sobre el hecho que a pesar de los años de estar en Cristo, todavía hay algunos que necesitan tomar leche, porque no son capaces de digerir un alimento sólido. Maduros en el modo de pensar no es más que dejarse guiar por el Espíritu Santo en la interpretación de la Palabra y en la aplicación de la misma en los asuntos de la vida diaria. Hay quienes que teniendo esta ‘ventaja’, siguen excusando ignorancia como lo haría un niño, y actúan cándidamente, navegando con bandera de ‘inocente’. ¿Qué estamos diciendo?, argumentemos.

Debemos ser como niños dejando de aplicar malicia en todo lo que vivimos, que incluye, dejar de pensar mal de los demás, juzgándolos al extremo que si fuéramos jueces, los meteríamos en la cárcel de por vida. Pero, debemos saber de malicia para no caer en el error de terminar haciendo lo que los demás hacen, acusando ignorancia también, en el conocimiento del mal y del bien. Esto es pensar con madurez, esto es ser maduros en la forma de pensar. Y, claro que es ser inocentes como niños, ante la malicia. Astutos, pero no maliciosos. Y, es difícil de explicar, y más difícil de entender.

Nuestra nieta Carmen Sofía cuando tenía un año, le tenía miedo y reserva a todos los muñecos grandes y a los que se disfrazaban con trajes de personajes de caricatura. Cuando comprobó que no hacían daño, se volvió aficionada a ellos. Primero, los vio con reserva, porque el desconocimiento la hacía dudar. O dicho de otra forma, *no se fue de boca*, y diremos, ¿y no que un niño todo lo cree y acepta? Y, ¿qué tal si los muñecos hacen daño? Pero muchos sí reciben el daño por falta de prudencia. ¿Vale el ejemplo?

Bueno, pensar como maduros, y no ser maliciosos como niño.

Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, pero, cuidadito con el mal. Difícil, ¿no?

FIESTA

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27 de Abril de 2013.

“¿Qué haréis en el día de la solemnidad, y en el día de la fiesta de Jehová?” Oseas 9:5

Para asistir a una fiesta hay que calificar, y depende del tipo de fiesta, así son los requisitos. Ser familia, ser amigo, ser parte de una lista de protocolo. Y lo interesante de las listas es que cambian al ritmo de las actividades del festejado o festejados. Así, por trabajar en un lugar, están incluidos los que integran el escenario del momento, y que dejan de estar, cuando hay cambio de escenario. Y lo interesante para los que están incluidos por razones más permanentes, es que en cada fiesta se alterna con gente diferente. Pero no me negarán algo, por muy íntimo que se sea, es posible quedar fuera de la lista, si nuestras acciones se han adornado de desprecio, de trifulca, o dicho en forma más amplia, el comportamiento lo hace merecedor de un *borrar de la lista*, por lo menos, mientras la reconciliación no debute, pues se estará fuera de la lista. Y estar en la lista es algo que los actores sociales cuidan, con lo que hoy llamaremos, *cuidado social*, y por eso el comportamiento con respecto a los que socialmente están en alta jerarquía, pues se cuida. Estamos seguros que algunos o todos, hicieron un repaso de su propia experiencia.

Cuando el profeta Oseas ejerce su profesión de profeta, es un tiempo en que el comportamiento de Israel estaba matizado por una infidelidad manifiesta a Dios. Posiblemente la palabra, acomodados, expresa lo que pasaba. Estaban acomodados a una vida social en donde el tema de la religión era solo eso, una religión, porque es muy diferente, cuando la relación con Dios constituye un estilo de vida, que solo una religión, en dónde se cumplen los ritos, pero no se incorporan los principios de Dios a una manera de ser, a una manera de vivir. Por ejemplo, ir a la iglesia, puede llegar a constituirse en un procedimiento de fin de semana, y claro que haciendo todo lo que el rito del culto o ceremonia incluye. Todo, hasta incluyendo la cara de santo o de religioso que se acostumbra cuando se entra a una iglesia. Pero, durante la semana, los principios de Dios se quedan guardados y solo sirven como un punto de referencia en la tertulia social. Apuntemos que, aplicarlos en una manera de ser, es muy diferente.

El profeta parece interrumpir todo el reclamo de Dios, todos los señalamientos de comportamiento del pueblo, para hacer la pregunta que encierra el versículo base. Es como si dijera:* ya viene el día de la solemnidad y de fiesta, ¿estás haciendo lo adecuado para estar en la lista de invitados?* Y habla de dos características de ese día. La primera es solemnidad, pero no una solemnidad religiosa, no ese silencio lleno de murmullos que se tiene en un templo. Silencio aparente, con mentes y comentarios bajitos que traicionan el intento de ser solemnes. No, es que se refiere a una solemnidad diferente: es la actitud de los que reconocen que están frente a la autoridad máxima en este caso del universo. Todas las actitudes deben mostrar una reverencia que sale desde muy dentro del corazón, rector de las intenciones. Pensemos, ¿Cuándo estamos frente a Dios, orando, alabando, oyendo la Palabra, guardamos una reverencia como la que describimos? Porque Dios y su presencia, produce esa solemnidad, y si no nos hemos acostumbrado a guardarla ahora, ¿cómo la guardaremos entonces, en el día de la solemnidad de Jehová?

La otra característica se refiere al ambiente que es formado por otra vez, las intenciones del corazón. Es un día de fiesta, de alegría, no caben las caras largas, y llenas de preocupación. Debe haber gozo demostrado en gritos de júbilo, como corolario a haber hecho todo para estar allí.

¿Te confronta? Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, a mí, sí y sí.

DESPIERTA

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26 de Abril de 2013.

“Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos; que extiendo la tierra por mí mismo; que deshago las señales de los adivinos y enloquezco a los agoreros; que hago volver atrás a los sabios, y desvanezco su sabiduría.” Isaías 44:24-25

Jesús está sentado en el Monte de los Olivos, cuando el fin de su instancia en la tierra está cerca, y sus discípulos le hacen una pregunta muy de los humanos: “¿Cuándo serán estas cosas, y que señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” (Mateo 24:3) Entonces Jesús inicia lo que se conoce como su sermón profético. Y empieza así: “*Mirad que nadie os engañe*.” (Ojo con esto, por eso lo subrayé). En otro lugar dijo que el futuro solo estaba en la sabia potestad de su Padre, ratificando lo dicho en el Antiguo Testamento, en muchos lugares y tiempos, y en el versículo que utilizaremos de base. El profeta Isaías al trasladar lo que le dijo Jehová, lo deja muy pero muy claro.

Pero antes de abordar el tema, queremos aclarar la frase mencionada arriba ‘muy de los humanos’. He observado que mucha gente al abrir una de esas revistas que hablan sobre la farándula, sobre modas y otros temas propios de la vida social, lo primero que buscan, o, en donde se detienen y escudriñan, es la sección que divulga el horóscopo. Lo mismo se hace al leer el periódico del día, cuyos editores saben que lo que dicen los adivinos, es un producto muy apetecido. Conocer lo que pasará en el futuro, saber el mañana, ¿acaso no es la mayor inquietud de la gente? Si abrimos un concurso, sería *la inquietud reina*. Y claro que si se anuncia que en la ciudad estará un adivino, y que se puede acudir a él, nos sorprenderíamos de los que harían fila para consultarlo.

El versículo que hoy nos ocupa presenta dos características de Dios con respecto a la creación, una que nos atañe directamente, y otra que tiene que ver con el entorno en dónde nos movemos. La primera es que nos formó desde el vientre de nuestra madre, de manera que así como eres, así te hizo Dios, nadie más. Y esto es interesante, porque aun en esta acción creadora de Dios, muestra el respeto que tiene a sus leyes y al libre albedrío otorgado por él a los humanos. En efecto, Él respeta las leyes de la genética y la forma como los humanos deciden concebir. Esto es de meditarlo muy cuidadosamente. La secuencia genética es influenciada por las decisiones que tomamos. Por ejemplo, alguien decide tomar licor, y bajo los efectos de este, concibe a su hijo. Pues, la degeneración de los genes bajo los efectos de alcohol, es respetada por Dios. Parece un contrasentido, pero, si alguien decide hacer esto o aquello, es su decisión, y estas decisiones, han escrito la historia genética. Y Dios lo sabe, y determina un propósito para cada quien que es concebido. ¡Qué misterio, ¿no?!

La segunda es que Dios hizo todo y, por favor atender, lo hizo Él solo, sin ayuda, porque Dios es el Creador de todo lo que existe, y por eso refiere a las dos instancias que nosotros vemos todos los días: los cielos y la tierra, y dice claramente que Él las extiende, y solo Él, nadie más. ¿Claro?

Establecido su poder creador, ahora divulga lo que Él hace con los adivinos, con los agoreros, y hasta con los sabios, aquellos que saben mucho y pretenden saber más. Deshace las señales, enloquece y hace retroceder, aplicado a cada uno de los mencionados. Y, ¿qué pasa si los adivinos, los agoreros y los sabios se vuelven a Dios? Simple, dejan de adivinar, de hacer *cosas raras*, y los sabios, someten su sabiduría a Dios, que es la fuente de toda sabiduría.

Despierta, no es cierto lo que te dicen, ni unos ni otros.

Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, nuestra vida está escondida en Cristo.

ZAQUEO

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25 de Abril de 2013.

“Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” Lucas 19:10

Zaqueo era jefe de recaudadores de impuestos, y el médico Lucas, investigador por excelencia, consigna “y rico”. Pero algo interesante, Lucas preguntó sobre este personaje y sus informantes coincidieron en algo, era un hombre pecador. Veamos literalmente lo que apunta en el verso 7: “Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador.” Claro, ¿no? Y es que este varón de estatura pequeña al oír que Jesús llego a Jericó se subió en un árbol sicómoro para verle, porque procuraba saber quién era este hombre que tanto revuelo había armado. Entonces Jesús le dijo que descendiera porque, “hoy es necesario que pose yo en tú casa”. La gente, que siempre tiene algo que decir, opinó, y al leer esto estoy seguro que muchos se pueden identificar con la gente, ¿nosotros también?, vamos a ver. Digámoslo en nuestras palabras: *pecador, nos cobra los impuestos, de los amigos de los romanos, rico a saber cómo, y Jesucristo entra a su casa a posar, a comer, a visitar, en fin, a relacionarse con un pecador, ¿qué está pensando Jesús? Y, no que tan santo, y ¡comiendo con pecadores!* Pero, y digámoslo bajito, si alguno nos invita a comer que es alguien poderoso, con dinero, aunque pecador, vamos corriendo, ¿no? ¿Estamos listos para entrar a la meditación?, o debemos primero pedir perdón a Dios. ¿Qué por qué? Mejor sigamos.

El tema que hoy planteamos, no es un homenaje a Zaqueo, aunque él hizo lo suyo para merecerlo, y por eso le dijo a Jesús, “He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.” Comprando el perdón con obras, ¿han oído a gente o visto, a quienes hacen lo mismo?, ¿qué alguno de los lectores lo hace? Vamos, les cuento que muchos desean que gente cómo Zaqueo les comparta lo que tienen, así, aunque se tengan que hacer pobres. En serio, yo he oído a gente decirlo, *Así hasta yo me hago el pobre.* ¡Este tal Tachus, no se queda con nada! Pero es que es cierto, condenamos a los que han acumulado riqueza en forma no *muy cristiana*, pero, si nos llaman, pues allí estamos. Además, regresemos a lo que decíamos, muchos tratan de comprar el favor de Dios, con obras. Es como un relajante de esos que recetan los médicos, *tranquilizador de conciencia.*

El tema tampoco es lo bueno que es ser pecador. ¿Pero, qué estamos diciendo? Es que si no se es pecador, no estamos dentro del grupo de gente por los que Cristo vino a morir y a vencer la muerte en la cruz. Dicho de otra forma, el que no es pecador, no califica para ser salvado. Eso es lo primero, lo segundo y más importante es buscar a Cristo, y arrepentirse. Y, Zaqueo, lo hizo. Por eso el Señor le dijo, “Hoy ha venido la salvación a esta casa”, ¡vaya!, ¿bravo por Zaqueo?, sí, porque calificó. ¿Merece un homenaje?, en mi opinión todavía no. Pero de todos modos insistimos, la meditación no es un homenaje a este pequeño, pecador, rico y salvo varón.

El tema es la actitud de Jesús, el tema es cómo Jesús llevó a cabo su misión. Subamos la vista, al versículo base. Dice que Él, Jesús vino a salvar los que se había perdido, y claro que para eso buscaba a los pecadores en dónde están. ¿Vemos la dimensión? Calificar para ser salvado es reconocer que uno es pecador, buscar a Jesús y arrepentirse. Porque para eso vino el Señor, y si tú no reconoces que eres pecador y te arrepientes, te quedas fuera. Jesús vino a salvar gente como Zaqueo, pecador identificado así por la gente. ¿Viste, viste? Entonces el tema es un homenaje a Jesús, y a todos los que llevan el mensaje a dónde están los pecadores. ¿Esperabas esta conclusión?

¿Cómo te sientes? ¿Pecador arrepentido? Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, ¡vaya, vaya!

INCRÉDULO

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24 de Abril de 2013.

“Manda también estas cosas, para que sean irreprensibles; porque si alguno no provee para los suyos, mayormente para los de su casa, ha negado la fe, *y es peor que un incrédulo*.” 1 Timoteo 5:7-8 (El subrayado es mío).

Recuerdos de niño: mi padre se presentaba el día de pago, (cuando recibía su sueldo), y decía, *Margarita, me untaron la mano*, y en presencia de todos, repartía el dinero: *para la comida, para el colegio, para esto y para aquello*. Ahora entiendo que seguro lo hacía en forma simbólica, o quién sabe, lo cierto es que mi padre siempre proveyó para que en casa no faltara nada. Algunas veces con mucha abundancia y otras, pues con menos, pero, la imagen infantil que guardo es la de un varón que trabajaba para que su familia como él decía, *tuviera para los frijoles.* Y claro, que así fui educado.

Pablo compara al que no provee para los suyos y para los de su casa, como alguien que “ha negado la fe, y que es peor que un incrédulo”. Y conviene explorar esto que dice el apóstol. ¿Por dónde empezamos? Bueno, tratemos de entender el universo que encierran las expresiones “para los suyos” y “mayormente para los de su casa”. La espiral se abre entendemos de la siguiente forma: Los de su casa, son los que integran el núcleo familiar íntimo. Esposa e hijos, y de repente en algunos casos, vive en la casa alguien que se sale de este círculo íntimo, como los suegros, una sobrina, o un nieto, o, a saber, pero, atendamos esto. Si hay alguien que vive bajo el mismo techo, y que se sienta a la mesa con la familia, no podemos discriminar de tal forma, ‘que solo mire’, a los demás saciarse. Estamos hablando de un tema muy delicado, no debe haber en una casa de seguidores de Cristo, divisiones, ‘apartadijos’, en fin, alguien que pase hambre en presencia de ‘los saciados de la foto’. Compartir, igualdad, saciarse, suficiente, y otras expresiones, son dignas de entenderlas e incluirlas como características de la forma cómo, se vive en nuestra familia. ¿Saben que en algunas familias para tomar los alimentos, y para cubrir las necesidades básicas hay jerarquías? Muchos crecen con anhelo de ser grande para gozar de privilegios que los niños no tienen. O, cuidado, niños que anhelan, ser cómo sus hermanitos, o primitos, o, vamos, que todos entendemos que estamos diciendo. (Ya empezamos a meternos en intimidades, pero, ¿podemos adornar la Palabra para no herir susceptibilidades?: ¡Dios nos libre de hacerlo).

Pablo propone una división que podemos decir que es en espiral. Los suyos y los de su casa, y cuando hablamos de los suyos, se refiere a todos aquellos que sin vivir en casa, son parte de un círculo que se abre hasta que ya no se conoce a nadie. Vamos a ver. Familia consanguínea, en dónde están los hermanos, primos, tíos y así, hasta que decimos, *ellos ya no son de los nuestros*. Lo cierto es que debemos ser sensibles a las necesidades de los demás. Es decir si estamos bien, no podemos cerrar los ojos de indiferencia a la necesidad de *los nuestros*. ¿Vemos la dimensión?

Los que acusan distracción, o que conscientemente se refugian hacia adentro sin ver la necesidad en espiral que planteamos, es calificado por el apóstol como alguien que niega la fe, y esto es de atender, es peor que un incrédulo. ¡Vaya, calificación! Veamos, el que peca, puede arrepentirse, y acudir al perdón de Dios, pero, el que no cree, pues ya no tiene remedio. Porque, si no crees en Cristo, ¡ya la hiciste!, y mal hecho. No puedes sin creer gozar de los beneficios de la salvación, y, ¿ser peor?, es de fijarse en esto. Este capítulo, el 5, merece estudiarse.

Entiende y atiende, por favor. Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, ¡cuidado!

BALAMZA

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23 de Abril de 2013.

“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, *sea bueno o sea malo*.” 2 Corintios 5:10 (El subrayado es mío).

Pablo en el verso uno de este capítulo define el cuerpo como “nuestra morada terrestre, este tabernáculo”, y al ver el verso que hoy traemos como base, la vida la define como “mientras estaba en el cuerpo”. De tal forma que la vida de cada uno de nosotros se desarrolla en un cuerpo que es mortal y pasajero, y que mientras estemos en él, debemos cuidarlo porque, nuestra alma y nuestro espíritu viven, en una casa que puede ser que esté bien o mal. Imaginemos lo que se siente estar en un cuerpo adolorido, y lo que es estar en uno que está sano totalmente. Dos extremos y esto depende de cómo lo tratamos y de cómo todos los humanos que han construido la historia que nosotros continuamos, han tratado el tema de la genética. Los genes se han modificado por lo que los famosos actores sociales, hemos hecho, así, un adicto al alcohol ocasiona una degeneración de los genes que afecta a su descendencia. Y no solo esto, aportamos tendencias, costumbres, malos y buenos hábitos, mejor o peor situación financiera, buenas relaciones familiares y, verdaderas hecatombes que inciden hasta en la sociedad. ¡Vaya lo que significa vivir en este cuerpo! Cuerpo que además, para los que recibimos a Cristo como Salvador, se vuelve un Templo del Espíritu Santo: Pablo aquí le llama tabernáculo. En fin somos responsables de lo que vivirá nuestra descendencia, y somos responsables de lo que vivimos nosotros. Hoy parece que la introducción se va a extender, o posiblemente esta meditación sea toda una introducción.

Es que, pensemos, hoy, al final del día, todo lo que hicimos en este nuestro cuerpo, en el tuyo y en el mío, se califica de bueno o malo. ¿Medio bueno o medio malo?, ¿un poquito bueno, y un tanto malo? No podemos escondernos en una distracción provocada, porque no me dejarán mentir que para eso, ¡sí que somos buenos! Todo lo que hacemos va a dos cofres, gavetas, archivos, ¡lo que sea!, y solo tiene dos ‘cajones’, uno para lo bueno, y otro para lo malo. Y lo más preocupante es que la clasificación no se hace de acuerdo a nuestro criterio, ni de acuerdo al criterio social, ni a los acuerdos de paz, ni a los parámetros de la ONU. No, se hace de acuerdo al criterio de Cristo que, para que no tengamos excusa, vivió en un cuerpo como el tuyo y como el mío, y lo hizo de acuerdo a los principios de su Padre, el Creador de todo lo que existe, el Dios justo y misericordioso. Entonces, al poner todo en una balanza, la misma se inclinará, para un lado o el para otro, dependiendo de la responsabilidad y compromiso con que hayamos adornado nuestras actuaciones.

Y compareceremos ante el tribunal de Cristo, quién además de vivir en un cuerpo como el nuestro, además de limitarse a un cuerpo mortal, venció al mundo, venció las tentaciones, y todo, lo que hizo, se ubica en el ‘cajón’ de lo bueno. En el otro lado no hay nada, ¡de malo nada! Además, decimos, venció la muerte y por eso su cuerpo no conoció corrupción, y fue glorificado. Ante este tribunal, compareceremos. ¿Complicado? ¿Qué ya salimos de la introducción?, no me di cuenta.

Mis queridos lectores, no podemos seguir viviendo ‘a la casualidad’, no podemos seguir llenando el ‘cajón’ de lo malo, no es justo para aquel que nos amó primero. Preocupante, ¿no? Ahora, pensemos, ¿qué hubiera pasado si Cristo no paga por todo eso malo?

Escalofriante, ¿no?, más que escalofriante.

Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, y entonces, ¿cómo tratas tu tabernáculo?

APAGANDO EL FUEGO

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21 de Abril de 2013.

“Sin leña se apaga el fuego, y donde no hay chismoso, cesa la contienda.” Proverbios 26:20

* **¿Quién tiene leña?*, parece decir la contienda, *necesito de un chisme, un exabrupto, un reclamo, un comentario insidioso, una burla, o cualquier palabra mal puesta y peor dicha, para seguir encendida.* Y, la contienda ya no necesita de una chispa, porque ya está encendida, necesita de leña, que arda, y mejor si es seca y de buen material, de esos que hasta hacen crepitar el ambiente. ¿Hemos llegado a un lugar en dónde la contienda ya está encendida? ¡Cuantas palabras no se nos ocurren para convertir el fuego en un incendio!, y, esto es interesante, tenemos el honor de elegir decirlas, o, *calladito me veo más bonito.*

El tema de hoy es un tema social, y de presencia diaria, porque la contienda está a la orden del día, y es promovida de muchas formas. A ver, ¿acaso los diarios cuya tarea es informar no proponen temas de contienda?, y todos los días. Pero es que la contienda se esconde hasta detrás de un buen comentario y mejor noticia, y depende de lo que se diga alrededor de la información, para, ¡zas!, que aparezca la chispa y la contienda entra suave, o más escandalosa y dura que un buen tsunami. Y es aquí en dónde entramos todos los actores sociales: ya la contienda está planteada y plantada, y entonces, solo entonces, demostramos si somos proveedores de leña, o no. Y, no es que no la tengamos, es que decidimos sacarla o no. ¿Vemos el punto?

El honor de elegir, frase que la primera vez la vi escrita así, fue en uno de los libros del prolijo escritor Max Lucado, y me gusta plantearla así. El pastor Cash Luna lo dice de otra forma, *Usted escoge, solo usted*. Y aquí estamos frente a un evento social en dónde la decisión que se tome, hace la diferencia. ¿Aprender a callar?, es una tarea difícil, porque no me dejarán mentir que muchas veces, estando seguros que lo que decimos no es malo, *parecemos calcetín, abrimos la boca y metemos la pata*. Otras veces, ni pensamos que es bueno o malo, simplemente lo decimos, porque así somos, actores sociales comunicadores. Y es que a unos nos cuesta más que a otros. Saber cuándo callar, cómo Dios, que sabe callar de amor, ¡ah!, debemos acudir a Él para que por medio de su Espíritu nos enseñe.

Y este es el meollo del asunto, saber sujetarse al Espíritu, tarea diaria, tarea que no podemos dejar de hacer ni por un instante, porque en un instante, encendemos un fuego que arrasa hasta un bosque tupido. ¿Y los que son chismosos de profesión? Bueno esto es otro tema muy delicado. ¿Cómo dejar de ser chismoso?, bueno, comunicador o *buena gente que todo lo informa*. Te propongo un método para que se lo cuentes a tus amigos y amigas, porque, tú ni lo necesitas, ¿cierto? Aquí va.

Cuando estés en una reunión, o te den ganas de ir a buscar a alguien para contar algo que te acabas de enterar, antes de hacerlo, cuenta mentalmente de dos en dos, hasta 2, 436,000, y al llegar al 234,000, acompaña el conteo con una alabanza mental a Dios. Si al terminar, todavía tienes ganas de hacerlo, consulta tú médico, y te recomiendo uno: Jesucristo, a través del Espíritu Santo de Dios. Sí, tienes razón, el tema es cuando llegas a un lugar en dónde hay contienda, pues traga saliva y empieza a contar. ¿Si tienes que salir corriendo?, pues corre, corre y corre, hasta que llegues a tu cuarto, y enciérrate para orar al Padre, y el Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. ¿Receta en broma?, no. Gracias a Dios por su don inefable.

Buen tema, ¿no? Y mejor solución. Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, interesante, ¿no?

LO QUE TE LLEVAS

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19 de Abril de 2013.

“Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, *afanada y turbada estás con muchas cosas*. Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido *la buena parte*, *la cual no le será quitada*.” San Lucas 10:41-42 (El subrayado es aporte mío).

Poco a poco fuimos regresando a nuestros carros. Atrás quedó el testimonio físico de que alguien por pocos o muchos años participó en la construcción de la historia. Con el último abrazo y habiéndose escuchado el último, *lo siento mucho*, aquel repetitivo acto de dejar al que ya no es, en su última morada, terminó. No sé por qué pero antes de subir al carro, me volví y vi una escena que todos protagonizaremos: los nuestros y los que los consuelan, se van, y, el envase que ocupamos, se quedará para entrar al olvido histórico. Y la pregunta martilló mi mente: al dejar el cuerpo, ¿qué me llevo?

El relato del médico Lucas nos muestra una escena social de las que a mí me gustan, no sé a ustedes. Visitar una casa en dónde uno es bien recibido. Gratificante, ¿no? Y, rápido, la cafetera o la jarra de refresco, debuta, y la tertulia, aparece rauda. Por favor, ¿podemos dimensionar esto? Mejor dicho, ¿te gusta visitar, conversar, vamos, vivir socialmente? O por el contrario, eres de los que *gastan* su tiempo frente a la encantadora de imágenes, que además de darte el argumento, la escena, la conclusión y la vida artificial, te evita cosechar ‘la buena parte’ de la vida. O de repente, eres de los que sumergido en los afanes de la vida, no te da tiempo de atender a los que conviven contigo. Sí te acuerdas de ellos, y de ellas, pero, ¡no hay tiempo para construir frutos sociales! Otra vez el famoso género protagonista del nuestro querido siglo XXI, pero, ustedes aprecian el escenario, ¿verdad?, somos los y las. Y, no importa esto, lo que importa es ¿qué estás haciendo para vivir?

Y el que llega a la casa de Marta y María, las hermanas de Lázaro, ¿recuerdan?, (el que fue resucitado por Jesús), es precisamente el ser más importante de ese entorno social. Y lo sigue siendo, pero, hagamos una separación de hechos. Alguien importante llega a visitar, alguien al que apreciamos, y, ese alguien no llega a vernos metidos en nuestros afanes al extremo que ¡hasta turbados estamos! Y, claro que es oportuno pensar, si, este amigo o amiga, que llega a la casa de visita, no nos mueve a dejar el afán y sentarnos a conversar y disfrutar de su presencia, a este o esta que vemos, que es real físicamente, ¿cómo apreciaremos a Jesucristo a quién no vemos ni tocamos? He visto casas en dónde las visitas son calificadas de fastidio: apagar la TV, dejar de hacer lo que el afán nos obliga, ¡ni en broma!, es que el visitante es atendido por el o la, (que el protocolo obliga), o, se incorpora al grupo de televidentes. Y ¿si el visitante iba en busca de ayuda?, o necesitaba contar lo que le pasa, pues, se va *con* *cajas destempladas*.

Pero fue Jesús el que llegó, y sucedió algo controversial: María se sentó a Sus pies a escuchar lo que tenía que decir. Porque debe haber pensado. El oficio, los afanes no deben turbarme, ya los haré después, pero, ¡conversar con Jesús!, no se da todos los días, y esto que me va a contar, trasciende la vida, tiene implicaciones eternas, es decir, se va conmigo: ¡esto sí me lo llevo! La buena parte, no me lo quita ni la muerte, y esta, ‘buena parte’, además de referirse a lo que Cristo tiene que decirme, incluye lo que yo tengo que decirles a los demás, y lo que ellos tienen que decirme. Por eso Pablo aconseja que saquemos de nuestra vida las malas conversaciones, ¿ves?, apaga la TV del afán y la turbación, y atiende a los tuyos, y claro, que a Cristo, para tener cosas buenas que compartir.

Entonces, ¿qué te llevas? Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, porque ¡te vas a morir!

ESCOGIDO

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18 de Abril de 2013.

“…según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.” Efesios 1:4

Podemos hoy preguntarnos si nosotros somos escogidos, para lo que estamos haciendo, para lo que estamos viviendo, y, por supuesto para el destino que nos espera luego de dejar esta tierra. Y por favor, cuando hablamos de escogido, nos referimos también a nuestras bellas damas, las que nos leen todos los días, escogido y escogida. Viene a nuestra memoria los programas esos en dónde una dama o un varón, escoge de un grupo de diez, a la que será su pareja, ya por una noche, ya para siempre, vamos, que el montaje y desarrollo de estos programas, sean o no reales, o * realities*, nos ejemplifica el tema de escoger. Escoger porque me propongo, o escoger porque sin proponerme soy escogido. Hay diferencia, claro que sí. En los procesos políticos este es el meollo del asunto, y al someterse a uno de estos procesos, se sabe que el tortuoso camino, inicia desde el momento en que se me ocurre que puedo ser yo, y tengo que convencer a mis prójimos para que me apoyen. Luego llenar los requisitos, y después, aceptar que en la rondas de negociaciones y escogencias, puedo ser eliminado. Ser escogido, es el tema de hoy.

El apóstol presenta el tema al nivel más alto: ser escogido por Dios para ser parte de los que integran el Cuerpo de Cristo. Y presenta dos aspectos fundamentales del proceso: uno, el llenar las características para ser escogido, y otro, el momento en que se es escogido. Este último es uno de los misterios más grandes de Dios aplicado a Su relación con los humanos. * * El momento, lo refiere el apóstol, a una instancia de suyo difícil de concebir: “antes de la fundación del mundo”. ¿Podemos concebir esto? Tú y yo, él y ella, ellos y ellas, nosotros los feos varones y ellas las bellas damas, que seguimos a Cristo, que estamos enamorados de él, que amamos a Dios sobre todas las cosas, que, vamos, vivimos para Él y por Él, fuimos, y por favor fijémonos en lo que decimos, es más, levantemos la voz, FUIMOS ESCOGIDOS POR DIOS DESDE ANTES DE LA FUNDACIÓN DEL MUNDO. Y si vamos al verso 9, dice “dándonos a conocer el misterio de su voluntad”. ¿Qué te puedo explicar?, ¿cómo podemos decirlo de manera más entendible? No sé, no sabemos, pero, lo creemos por fe, lo sabemos por fe, y ante todo, vivimos así, por fe.

Ahora centrémonos en las características para haber sido escogidos. ¿Te puede preocupar el momento de la escogencia? Es que, tampoco son importantes las características, porque, ¿verdad que amamos a Dios sobre todas las cosas? Y esto quiere decir que amamos otras cosas, que tenemos permiso de hacerlo, pero a Dios, lo amamos sobre todas las cosas. Y así vivimos, así respiramos, así, solo así, y no hay nada que amemos más. Y entonces, ¿cómo no nos iba a escoger Dios? ¿Por su misericordia?, claro, y podemos decir que lo amamos porque nos escogió, ¿o nos escogió porque lo amamos? Y en su sabiduría que no tiene límites, sabía que lo amaríamos. No sé, pero lo que sí sé y sabemos, es que tenemos que declarar que somos escogidos para todo lo que hacemos, porque nos escogió el Dios sabio y poderoso.

Tenemos mucha tarea que hacer, porque somos escogidos para hacerla, y una de ellas, es invitar a todos a que se acerquen a Dios, y estamos seguros que si lo haces, es porque en tu corazón ya estaba impreso el sello de amor de Dios, y, oye bien, desde antes de la fundación del mundo.

¿Cómo así?, no importa, *no te hagas bolas*, mejor actúa como un escogido.

Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, ¿amas a Dios?, ¿sobre todas las cosas? Bien por ti.